Por Ion Jauregui – Analista de ActivTrades
La firma Nvidia presentó en Computex, Taiwán, una nueva generación de procesadores con lo que refuerza su expansión en inteligencia artificial más allá de las GPU tradicionales.
Con ello, extiende su alcance tanto a la infraestructura de centros de datos como al segmento de computación personal avanzada.
La compañía anunció la CPU Vera, un procesador basado en arquitectura Arm diseñado para cargas de trabajo de inteligencia artificial en centros de datos, que ya se encuentra en producción y comenzará a distribuirse en otoño.
Entre los primeros clientes se encuentran OpenAI, Anthropic, xAI, Oracle, CoreWeave y Dell.
Nvidia afirmó que el chip ofrece un rendimiento hasta 1.8 veces superior en inferencia de IA basada en agentes en comparación con soluciones x86 equivalentes, en un contexto donde la eficiencia energética se ha convertido en un factor clave para expandir la capacidad de computación de los hiperescaladores.
El segundo lanzamiento, RTX Spark, introduce a Nvidia en la computación de inteligencia artificial de borde para PC de consumo de gama alta.
El sistema combina una GPU Blackwell con el procesador N1X, desarrollado en colaboración con Microsoft, alcanzando hasta 1 petaflop de rendimiento de inferencia local y configuraciones de memoria unificadas de hasta 128 GB.
Su posicionamiento apunta a un mercado global de PC de alto rendimiento estimado en alrededor de 180-200 millones de unidades anuales, centrándose en dispositivos ultrafinos de menos de 14 mm.
El anuncio en Computex refuerza la tesis de Nvidia como plataforma informática integral para inteligencia artificial, extendiendo su presencia desde la infraestructura de centros de datos hasta el alto rendimiento.
Incremento en las ganancias
Esta iniciativa se produce en un contexto en el que Nvidia ha incrementado sus ingresos a niveles superiores a los 120 mil millones de dólares anuales, con el negocio de centros de datos representando aproximadamente el 80-85% del total, impulsado por la demanda estructural de aceleración de IA.
El margen bruto se mantiene por encima del 75%, lo que sitúa a la compañía en la parte alta del S&P 500 en términos de rentabilidad operativa.
El lanzamiento de la CPU Vera y la RTX Spark refuerza una estrategia de integración vertical en todo el stack de computación (CPU + GPU + software), lo que históricamente aumenta el poder de fijación de precios y reduce la dependencia de terceros en la cadena de valor de los semiconductores.
Actualmente, el mercado valora a Nvidia en múltiplos futuros de entre 30 y 35 veces sus ganancias, lo que refleja las expectativas de un crecimiento sostenido de los ingresos de dos dígitos y una expansión del margen operativo hacia el 60 %.
Desde una perspectiva competitiva, esta medida aumenta la presión sobre Intel y AMD, especialmente en el segmento de PC de IA de gama alta.
Mientras que en el sector de los centros de datos refuerza la dependencia del ecosistema CUDA frente a arquitecturas alternativas o chips personalizados desarrollados por los proveedores de servicios en la nube a gran escala.
El riesgo estructural sigue centrado en dos factores: la concentración de la demanda entre los grandes proveedores de servicios en la nube, que representan una parte significativa del gasto de capital en IA, y la posible erosión del margen a medio plazo si se acelera la adopción de chips propietarios en cargas de trabajo de inferencia específicas.
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