En plena era de la digitalización financiera, las transferencias instantáneas y los pagos electrónicos, México enfrenta una paradoja: el uso de efectivo sigue creciendo.
Entre 2024 y 2025, el efectivo en circulación aumentó 7.6%, y se estima que durante 2026 alcanzará alrededor de 3.5 billones de pesos, recordó Enrique Magnani, estratega patrimonial y fundador de Ekko Consulting.
Esta tendencia refleja un desafío económico que va mucho más allá de la forma en que los mexicanos pagan sus compras.
“El problema no es usar efectivo. El problema es construir un negocio o un patrimonio que dependa exclusivamente del efectivo”, explicó.
De acuerdo con el especialista, millones de mexicanos continúan operando fuera del sistema financiero por razones culturales, históricas y estructurales.
Sin embargo, permanecer permanentemente «en cash» puede convertirse en una barrera invisible para crecer.
El falso ahorro que termina costando más
Durante años, muchos empresarios, profesionistas y pequeños negocios han considerado que operar en efectivo representa una ventaja financiera o fiscal.
No obstante, Magnani advierte que esa percepción suele desaparecer cuando llega el momento de solicitar financiamiento, atraer inversión o expandir operaciones.
“Muchos creen que ahorrar impuestos operando en efectivo es una ventaja. La realidad es que el costo aparece cuando el negocio necesita crecer.”
Según explica, la falta de trazabilidad financiera limita la capacidad de demostrar ingresos, construir historial crediticio y acceder a mejores condiciones de financiamiento.
“Una empresa puede ser rentable y aun así quedarse estancada porque no genera la información financiera necesaria para que bancos, inversionistas o socios confíen en ella”, afirmó.
Para el especialista, una estrategia financiera sólida debe permitir que empresarios y familias construyan patrimonio con certidumbre, no únicamente con eficiencia fiscal.
El efectivo sigue dominando la economía mexicana
Actualmente, millones de operaciones cotidianas continúan realizándose en efectivo. La informalidad laboral, la baja inclusión financiera y las brechas de conectividad siguen siendo factores determinantes.
“Hay regiones enteras donde el efectivo sigue siendo indispensable. La digitalización no puede avanzar únicamente mediante regulación; necesita infraestructura, educación financiera y confianza institucional”, explicó.
No obstante, considera que el reto para empresas y profesionistas consiste en aprovechar los beneficios de la formalidad financiera sin perder flexibilidad operativa.
Magnani propone cambiar la conversación sobre impuestos y finanzas. “La mejor estrategia no es la que minimiza impuestos; es la que protege patrimonio, proyecta futuro y preserva la paz.”
Desde su perspectiva, la verdadera planeación patrimonial debe integrar crecimiento empresarial, protección de activos, eficiencia fiscal y sostenibilidad humana del liderazgo.
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