La falta de sistemas de cuidado adecuados continúa limitando la permanencia de las mujeres en el mercado laboral y su desarrollo profesional.

Este desafío estructural se refleja en fenómenos como el estancamiento laboral, la salida de mujeres del mercado de trabajo y las brechas en autonomía financiera.

Ana Heatley, Oficial Nacional de Género de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba compartió los principales hallazgos del informe Impulsar la igualdad de género a través del diálogo social: experiencias innovadoras en cuidados y licencias en América Latina (2026) realizado por la OIT, el cual destaca que la organización social del cuidado continúa siendo uno de los principales obstáculos para la participación y permanencia de las mujeres en empleos formales y de calidad.

El informe subraya que el diálogo social entre gobiernos, empresas y trabajadores es clave para ampliar los derechos de cuidado más allá de lo que marca la ley.

Estos avances son más sólidos cuando las mujeres participan activamente en espacios de representación y toma de decisiones, ya que permiten que la agenda de cuidados se convierta en una prioridad para las organizaciones.

Retener el talento femenino: una decisión de negocio

La corresponsabilidad en el cuidado, la equidad en las decisiones económicas y la creación de entornos laborales sostenibles para la permanencia del talento femenino.

Durante un foro realizado por el CCE, se reflexionó sobre cómo los sesgos de género y las responsabilidades familiares interrumpen las trayectorias profesionales de muchas mujeres.

Por lo que, una ruta clave para  que las empresas contribuyan al cambio es: visibilizar el trabajo de cuidados como un factor estructural; medir de forma sistemática su impacto en indicadores como permanencia, promoción y acceso al liderazgo; y gestionar estos elementos mediante políticas concretas, medibles y evaluables.

Colocar el cuidado en el centro de la conversación empresarial. Desde el sector privado, se reconoce que avanzar en la agenda de cuidados no sólo responde a una necesidad social, sino que es un factor estratégico para fortalecer la competitividad, retener talento y generar condiciones de crecimiento más inclusivas en el país.

Con estos espacios de diálogo, la Red CCE por la Primera Infancia busca colocar el cuidado en el centro de la conversación empresarial, promover evidencia y experiencias que orienten mejores decisiones y contribuir a que las organizaciones comprendan que garantizar la permanencia de las mujeres en el trabajo y su desarrollo profesional no es un asunto accesorio, sino una condición clave para el crecimiento económico, la competitividad y el desarrollo sostenible de México.

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