Argentina y Brasil dependen del petróleo del Golfo Pérsico, el cual está paralizado por la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán
Por Enrique Hernández
Argentina, una nación gobernada por el liberal Javier Milei, es el país de América Latina que más compra petróleo a los países del Golfo Pérsico, por lo que está expuesta a la escalada del crudo por la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán.
Cada año, la economía argentina adquiere 5 por ciento de su petróleo consumido en mercados como Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, revela Oxford Economics.
Brasil es otro de los países de América Latina que compra petróleo al Golfo Pérsico, que en este momento tiene paralizada su explotación por la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán.
La economía depende del 3 por ciento de sus compras de crudo de Medio Oriente.
Quedan libres de cualquier presión México, Colombia, Chile y Perú, que son exportadores de petróleo de Estados Unidos y otros países.
Pero en América Latina, Estados Unidos, Canadá, Asia, Europa, África y Oceanía se ha registrado un incremento en el precio de gasolinas y diésel, que son usadas para mover la economía por la escalada del petróleo ante la guerra de Irán.
Durante el último fin de semana de semana y a un mes de la guerra, el conflicto comercial se intensificó al aumentar la implicación directa de los hutíes, lo que ha suscitado nuevas preocupaciones en puntos estratégicos del tráfico marítimo, como el mar Rojo, Bab el-Mandeb y el ya tensionado estrecho de Ormuz.
Los precios del petróleo Brent subieron por encima de los 115 dólares y terminaron en 109 dólares el último día de marzo de 2026, apuntó Ricardo Evangelista, analista de ActivTrades.

“Las perspectivas de una desescalada a corto plazo en la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se han debilitado, y la mayoría de los traders del petróleo ya esperan que el conflicto se prolongue hasta abril o incluso más allá”, comentó el economista.
Sin un calendario realista para la reapertura del Estrecho de Ormuz, es probable que las tensiones en el suministro global de petróleo se intensifiquen aún más.
“Se espera que la producción del Golfo Pérsico tarde más en recuperarse y que el atasco en el transporte marítimo, que crece día a día, se normalice lentamente”, comentó Ricardo Evangelista.
Cuando el precio del crudo Brent se mantiene por encima de los 115 dólares, deja de ser una cuestión geopolítica y se convierte en una limitación macroeconómica, señaló Justin Khoo, analista sénior de mercados, VT Markets.
El aumento de los costos energéticos se traslada rápidamente a los precios del transporte, la producción y los productos de consumo, lo que eleva el riesgo de que la inflación resulte más persistente de lo previsto, concluyó.
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