La cuesta de enero en México se ha prolongado más allá del calendario y se ha trasnformado un fenómeno  que está forzando a las familias a reconfigurar su relación con el dinero.

Durante el primer trimestre de 2026,  52% de los mexicanos asegura que el inicio de año fue mucho más complicado de lo que anticipaba, de acuerdo con la encuesta Expectativas vs realidad: evaluación 1er trimestre 2026, elaborada por Research Land, la agencia de investigación de mercados de Grupo UPAX.

El estudio pone de manifiesto una brecha  entre la planeación y la supervivencia financiera. Mientras que  un 8% de la población sintió que el periodo se alineó con sus proyecciones, el resto de la ciudadanía navega en un mar de ajustes.

Un 20% calificó la situación como «distinta», pero no necesariamente peor, y otro 20% logró superar algunas metas, aunque con resultados parciales.

 

La supervivencia como prioridad

Los datos de Research Land son contundentes: el 45% de los encuestados declaró haber priorizado gastos básicos sobre cualquier otro plan financiero.

A esto se suma un 25% que realiza ajustes constantes para «mantenerse a flote» y un 16% que mantiene el control a base de sacrificios personales. Solo un 14% goza de un equilibrio, aunque lo define como «frágil».

Pablo Levy, Director General de Research Land, advierte que este comportamiento no es casual, sino una respuesta directa a la erosión del poder adquisitivo.

“El alza en los precios no es un fenómeno abstracto, se traduce en decisiones cotidianas como recortar gastos en alimentos, salud, entretenimiento, no ahorrar, y, mucho menos, comprar algún seguro. Lo que vemos en la encuesta es una reacción racional: cuando la inflación presiona el bolsillo, las prioridades cambian”, apuntó Levy.

 

El muro de la inflación

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que, al cierre de marzo de 2026, la inflación anual se ubicó en 4.59%, impulsada por un incremento mensual de 0.86% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Para el 58% de los mexicanos, el incumplimiento de sus metas financieras no es una cuestión de voluntad, sino de factores externos como la economía y el mercado laboral. Al desglosar estos obstáculos, el 51% identifica el costo de vida y la inflación como el principal freno.

“La idea de que las metas dependen únicamente de la disciplina personal pierde fuerza en este contexto. Hoy el entorno económico tiene un peso mucho mayor en los resultados individuales y familiares”, señaló el directivo de Research Land.

De cara al segundo trimestre, el optimismo ha cedido el paso al pragmatismo. Cuatro de cada 10 mexicanos (42%) planean replantear sus metas para hacerlas alcanzables, mientras que un 30% admite que su enfoque será simplemente «resistir».

“Las metas financieras ya no se definen por aspiración, sino por viabilidad en un entorno económico incierto. Replantear metas no es renunciar, sino diseñar una ruta que permita mantenerse dentro del camino, aun cuando las condiciones empeoren temporalmente”, concluyó.

 

Lee también

Jitomate y gasolina presionan el bolsillo