Durante la primera quincena de abril, la inflación general anual se situó en 4.53%, impulsada principalmente por un repunte agresivo en el costo de productos básicos como el jitomate y las presiones internacionales en los combustibles derivadas del conflicto en Medio Oriente.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este indicador no sólo superó el 3.96% registrado en el mismo periodo de 2023, sino que marcó la cuarta lectura consecutiva por encima del techo máximo de tolerancia del Banco de México (Banxico), fijado en el 4.00%.

En el desglose de los productos con mayor incidencia, el sector agropecuario se convirtió en el principal «dolor de cabeza» para los consumidores.

El jitomate, elemento esencial de la dieta mexicana, encabezó la lista de incrementos con un salto del 24.37% quincenal. A este le siguió el chile serrano, que reportó un avance del 21.94 por ciento.

Estas variaciones llevaron a la inflación no subyacente, que agrupa los precios más volátiles como energéticos y alimentos frescos, a alcanzar una tasa anual del 5.41 por ciento. Por su parte, la inflación subyacente, que dicta la tendencia de mediano y largo plazo, se ubicó en 4.27%.

El factor geopolítico y la energía

El reporte destaca la aparición de la gasolina premium entre los genéricos que más aportaron al índice inflacionario.

Este fenómeno no es aislado; responde directamente a las tensiones en Medio Oriente tras el inicio del conflicto en Irán, situación que ha disparado la cotización internacional del crudo.

Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más (Bx+), advirtió que el entorno para el banco central es sumamente complejo.

“Los precios de materias primas energéticas siguen afectadas por los conflictos geopolíticos. Ello aunado a un contexto local de presiones salariales y expectativas de que la actividad económica exhiba menos debilidad hacia adelante”, señaló el especialista.

Explicó que, si bien el Gobierno Federal ha utilizado políticas de precios para contener parte del choque en los combustibles, la duración del conflicto en el extranjero dificulta los pronósticos.

“La temporalidad, magnitud y dispersión de los efectos de este fenómeno sobre la inflación es todavía difícil de estimar, si bien las políticas de precios de gasolinas del gobierno federal han contenido parte del choque”, puntualizó.

Con una economía que muestra menor debilidad de la esperada y factores externos que dañan la infraestructura energética global, el camino hacia la meta del 3.00% está, por ahora, lleno de obstáculos.

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