El precio del oro subió durante las primeras horas de negociación del lunes, prolongando el impulso positivo de la semana pasada y alcanzando máximos de siete semanas.
Los decepcionantes datos del mercado laboral estadounidense redujeron las expectativas de que la Reserva Federal vaya a subir los tipos de interés antes de que finalice el año, debilitando al dólar y favoreciendo al metal precioso.
Sin embargo, el oro encuentra una fuerte resistencia en torno a los 4.350 dólares por onza, en un contexto marcado por la incertidumbre en torno al conflicto entre Estados Unidos e Irán y la situación del Estrecho de Ormuz.
Hasta que exista una mayor claridad, las tensiones en el Golfo Pérsico probablemente mantendrán los precios de la energía elevados y las preocupaciones inflacionistas activas, lo que supone un obstáculo para el oro.
En este contexto, los inversores podrían mantenerse prudentes a la espera de la publicación, el miércoles, de los datos de inflación de Estados Unidos correspondientes a julio.
Una inflación general inferior al consenso del mercado, situado en el 3,4 %, podría reducir todavía más las expectativas de una subida de tipos por parte de la Fed antes de final de año, debilitando al dólar y generando un mayor potencial alcista para el oro.
Por el contrario, una inflación superior a lo esperado probablemente tendría el efecto contrario, ejerciendo presión bajista sobre el metal precioso.
Lee también
El oro y la plata aceleran el paso
