La cuenta regresiva para la Copa del Mundo 2026 ha comenzado y, con ella, la transformación tecnológica del recinto deportivo más emblemático del país.

El Estadio Banorte, ante conocido como Estadio Azteca y que para efectos del torneo se denominará Estadio Ciudad de México, se perfila no sólo como la sede del partido inaugural, sino como el laboratorio de innovación financiera más ambicioso de Grupo Financiero Banorte.

Con un avance de remodelación que ya supera el 90 por ciento, el inmueble se ha convertido en el epicentro de un ecosistema de pagos digitales.

La estrategia busca erradicar por completo el uso de efectivo, garantizando transacciones rápidas y seguras en un entorno de alta demanda.

La transición hacia una economía sin billetes ya ha dado sus primeros frutos. Durante el reciente encuentro inaugural entre las selecciones de México y Portugal, el sistema de pagos cashless capturó el 68 por ciento de las ventas totales.

No obstante, la curva de adopción ha sido acelerada: en eventos posteriores, el uso de medios digitales rozó el 100 por ciento de las operaciones.

Para la institución financiera, el objetivo trasciende la simple eliminación del papel moneda. Se trata de una reingeniería en la experiencia del usuario dentro de eventos masivos.

«No somos solamente cashless. Estamos creando una plataforma 100 por ciento digital para eventos masivos», explicó Alejandro Arauzo, director general adjunto de Banca Transaccional de Banorte.

Inclusión para el aficionado

Uno de los mayores retos para un sistema de pagos digital en México es la brecha de bancarización. Conscientes de que el Mundial atraerá a miles de aficionados que podrían no contar con una cuenta bancaria tradicional, Banorte ha diseñado una infraestructura de tarjetas de prepago.

Este mecanismo permite que cualquier asistente pueda adquirir una tarjeta dentro del estadio, cargarle fondos y consumir sin contratiempos.

La propuesta de valor incluye un beneficio adicional: los saldos no utilizados no se pierden en el limbo digital, ya que pueden ser redimidos en una red de más de 2,000 comercios afiliados fuera del recinto.

La meta es clara: convertir al Estadio Ciudad de México en un búnker tecnológico donde la conectividad y la agilidad financiera definan el éxito del torneo.

Para el silbatazo inicial de la Copa del Mundo, el efectivo en las gradas será, definitivamente, cosa del pasado.

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