Ion Jauregui – Analista de ActivTrades
Los mercados petroleros operan con cautela tras el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, en un contexto donde la atención se centra no solo en la posible reapertura del Estrecho de Ormuz, sino también en el creciente control militar estadounidense sobre este estratégico punto de estrangulamiento energético.
Y es que el presidente estadounidense Donald Trump ha endurecido significativamente el discurso geopolítico al anunciar una operación de bloqueo naval en la zona estratégica del estrecho, que incluye la interceptación de buques que hayan pagado tasas a Irán y el fortalecimiento de la vigilancia militar sobre el tráfico marítimo en aguas internacionales cercanas al enclave.
Esta medida introduce un elemento clave en el panorama petrolero mundial: el riesgo ya no proviene únicamente de las restricciones impuestas por Teherán, sino también del intento de Washington de reconfigurar el acceso al corredor energético marítimo más importante del mundo mediante la presencia militar directa.
La decisión coincide con la tregua de 14 días acordada con Irán, que ha permitido una reanudación inicial del tráfico tras semanas de grave congestión.
Sin embargo, el mercado petrolero sigue enfrentando un importante cuello de botella logístico, con cientos de buques petroleros y metaneros aún atrapados en el Golfo Pérsico, lo que limita la normalización de los flujos energéticos a corto plazo.
Trump también ha emitido mensajes que sugieren una restricción del tránsito por el estrecho tras la imposición de tasas de tránsito por parte de Irán, con indicios de una aplicación selectiva de la normativa sobre qué buques tienen permitido el paso.
Desde una perspectiva fundamental, la situación genera un doble impacto en los precios del petróleo.
Por un lado, la posible reapertura gradual del estrecho ejerce presión a la baja al reducir el riesgo inmediato de interrupción del suministro.
En tanto, la militarización del acceso marítimo por parte de Estados Unidos añade una nueva capa de incertidumbre estructural, manteniendo elevada la prima de riesgo geopolítico.
Las diferencias en la interpretación del acuerdo entre ambas partes refuerzan este escenario.
Mientras Irán aboga por un régimen de tránsito condicional con limitaciones técnicas y operativas, Washington insiste en un amplio acceso bajo supervisión militar, convirtiendo el estrecho en un posible foco de conflicto incluso durante el período de alto el fuego.
Análisis técnico del Brent
Desde la perspectiva del mercado, el petróleo crudo intenta estabilizarse tras recuperar la media móvil de 50 días al inicio de la sesión, cotizando en torno a los 105 dólares en un entorno técnico que aún refleja una falta de dirección clara.
El análisis técnico apunta a una fase de consolidación lateral, con precios que oscilan entre niveles clave de resistencia y soporte.
Si el impulso continúa, el mercado podría volver a probar los máximos de este año en 119.99 dólares.
Sin embargo, una pérdida de fuerza en el movimiento actual podría abrir la puerta a una corrección hacia el soporte intermedio en 91.44 dólares, alineado con la media móvil de 100 días.
En general, el mercado petrolero se encuentra atrapado entre una desescalada temporal del conflicto y el riesgo estructural de nuevas tensiones en Ormuz, en un entorno donde la geopolítica sigue teniendo más peso que los fundamentos tradicionales de la oferta y la demanda.
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