La presión constante, la carga de trabajo y la dificultad para desconectar fuera del horario laboral están llevando a un aumento significativo en los niveles de estrés entre los trabajadores mexicanos.

Esta tensión no sólo merma la concentración y el rendimiento profesional, sino que también cobra un alto precio en la salud física, emocional y la vida personal de quienes la padecen.

Para entender mejor esta problemática, la encuesta «Termómetro Laboral» de OCC, en su semana 260 (del 30 de junio al 6 de julio), consultó a 3,838 trabajadores en México sobre el impacto del estrés laboral en su vida personal. Los resultados son reveladores:

Cinco de cada diez participantes (50%) afirmaron que el estrés laboral sí impacta en su vida personal. De estos,  38% lo siente  «solo un poco», mientras que  18% lo experimenta de forma «considerable».

En tanto que sólo 44% de los encuestados ha logrado mantener una clara separación entre su vida profesional y personal.

Un 7% de los participantes admitió haber renunciado a un empleo anterior directamente a causa del estrés.

Al analizar los datos por nivel de puesto, se observa que los coordinadores y especialistas son quienes reportan los mayores niveles de estrés laboral, con un 24% reconociendo vivirlo de forma considerable.

En contraste, el 50% de los supervisores manifestó haber logrado un equilibrio entre sus esferas personal y profesional.

El sondeo también indagó sobre las medidas que los trabajadores consideran más efectivas para mitigar el estrés en los centros de trabajo. Las principales propuestas incluyen:

  • 42% considera fundamental contar con un liderazgo empático y capacitado.
  • 20% pidió mejores condiciones laborales en general.
  • 19% propuso contar con mejores salarios y prestaciones.
  • 15% indicó que la flexibilidad de horarios ayudaría a reducir la tensión diaria.
  • 4% mencionó otras acciones.

Estos hallazgos subrayan que el estrés laboral persiste como un desafío importante en los entornos laborales mexicanos.

Escuchar a los trabajadores, adaptar las políticas empresariales y actuar con determinación son pasos cruciales para construir ambientes de trabajo más saludables, productivos y sostenibles en el país.

 

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