Por Ion Jauregui
Las acciones de Oracle (NYSE: ORCL) registraron una fuerte caída el jueves después de conocerse que la compañía había enviado una notificación de fuerza mayor relacionada con Project Jupiter, su gran proyecto de centro de datos en Nuevo México.
La acción abrió con un descenso del 3,61% y llegó a caer aproximadamente un 7,45% durante la primera hora de negociación, hasta marcar un mínimo intradía en 133,45 dólares.
Desde ese nivel recuperó parte del terreno perdido y cerró alrededor de 139,64 dólares, un rebote cercano al 4,64% desde mínimos.
La notificación busca proteger la posición contractual de Oracle ante posibles retrasos o sobrecostes derivados de circunstancias fuera de su control.
Por ahora, no implica una retirada del proyecto, que según la compañía continúa dentro del calendario previsto.
La reacción del mercado, sin embargo, vuelve a poner el foco sobre una cuestión cada vez más relevante en la carrera por la inteligencia artificial: el coste de financiar la infraestructura necesaria para convertir la demanda en capacidad real de computación.
Project Jupiter cuenta con una estructura de financiación de aproximadamente 18.000 millones de dólares, mientras parte de esa deuda se ha negociado con descuento en el mercado secundario, reflejando una mayor percepción de riesgo.
El contraste fundamental
La demanda de Oracle continúa siendo muy elevada. La compañía cerró su primer trimestre fiscal de 2027 con aproximadamente 664.000 millones de dólares en obligaciones de rendimiento pendientes, RPO, mientras los ingresos de Oracle Cloud Infrastructure crecieron un 121% interanual, hasta unos 7.400 millones de dólares.
El contraste aparece en la generación de caja. Oracle cerró su último ejercicio fiscal con un free cash flow negativo de aproximadamente 23.700 millones de dólares, consecuencia del fuerte esfuerzo inversor necesario para ampliar su capacidad de centros de datos.
La comparación entre 664.000 millones de dólares de negocio contratado y un flujo de caja libre claramente negativo resume buena parte del debate actual sobre la compañía: Oracle tiene demanda, pero monetizar ese backlog exige niveles extraordinarios de inversión.
Durante el ejercicio, la compañía generó alrededor de 32.000 millones de dólares de flujo de caja operativo, mientras recurrió a unos 43.000 millones de dólares de deuda y 5.000 millones de capital para financiar su expansión.
Parte de sus grandes contratos de inteligencia artificial incluye hardware financiado anticipadamente o suministrado directamente por los clientes, lo que reduce algunas necesidades de capital. Aun así, el desarrollo de esta infraestructura requiere también energía, redes, refrigeración, construcción y financiación.
El mercado empieza así a mirar no sólo cuánto puede crecer Oracle gracias a la IA, sino cuánto capital necesita para sostener ese crecimiento y con qué rentabilidad.
Análisis técnico
Desde el punto de vista técnico, la sesión confirmó un deterioro relevante de la estructura de Oracle. La acción perforó la media móvil de 50 sesiones y perdió el anterior soporte situado alrededor de 139,37 dólares, reforzando el sesgo bajista de corto plazo.
El RSI se sitúa en 42,66 puntos, todavía lejos de niveles extremos de sobreventa, pero por debajo de la zona neutral y con una ligera divergencia bajista. El MACD también mantiene una configuración negativa, con su media entrando en territorio negativo, señal de pérdida de momentum.
El punto de control, POC, se sitúa actualmente alrededor de 149,59 dólares, una zona que podría actuar como resistencia relevante en caso de recuperación.
Mientras el precio se mantenga por debajo de los 149-150 dólares, la estructura técnica seguirá siendo frágil.
Por debajo, la pérdida de los 139,37 dólares obliga a vigilar la capacidad del mercado para consolidar una nueva base en la zona de los mínimos recientes.
En una perspectiva más amplia, la siguiente gran referencia estructural aparece alrededor de los 114,47 dólares, correspondiente a mínimos anteriores.
Desde mediados de agosto, Oracle había mostrado una clara fase de compresión y consolidación del precio, que finalmente se ha resuelto a la baja.
La clave en las próximas sesiones será comprobar si el rebote desde los 133,45 dólares permite reconstruir soportes o si se limita a una recuperación técnica dentro de una tendencia que, por ahora, mantiene un sesgo bajista.
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