Por Saverio Berlinzani, analista de ActivTrades

Desde hace tiempo, observando los índices estadounidenses, hemos entrado en una fase de alternancia continua entre cierres positivos y negativos, debido a la enorme incertidumbre que también rodea al que ha sido el sector impulsor de las bolsas, es decir, el tecnológico.

Los mercados se han visto afectados por los temores relacionados con los enormes costes del desarrollo de la inteligencia artificial y por las tensiones geopolíticas, que han vuelto a impulsar al alza el precio del petróleo.

El Nasdaq Composite cerró con una fuerte caída del 2,60%, registrando su peor sesión de los últimos cinco meses. El S&P 500 cedió un 1,21%, poniendo fin a una racha positiva de tres jornadas consecutivas.

En sentido contrario, el Dow Jones registró una ligera subida del 0,02%, respaldado por los valores defensivos durante la última parte de la sesión.

Las ventas de las grandes tecnológicas, como Meta, y del sector de los semiconductores fueron los factores que más pesaron sobre el índice tecnológico.

Ante el clima de incertidumbre, también se produjo una fuerte entrada de capitales en los títulos de deuda pública, lo que provocó una notable caída de las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años, que descendieron hasta el 4,965%, confirmando una vez más su condición de activos refugio.

 

Divisas

En el mercado de divisas podríamos repetirnos hasta el infinito: los principales cruces siguen moviéndose dentro de rangos de negociación bien definidos. Esta vez, sin embargo, destaca la fortaleza del yen japonés, que ha vuelto a desempeñar su papel tradicional de moneda refugio y se ha apreciado frente al dólar.

El USD/JPY cayó por debajo de 157,00, desde los 158,20 de la jornada anterior, alcanzando un mínimo de 156,30 antes de rebotar y regresar a la zona de 157,00.

La impresión es que el yen todavía tiene un amplio margen de apreciación, lo que sugiere que el fortalecimiento de la divisa japonesa se encuentra únicamente en sus fases iniciales.

El EUR/USD sigue oscilando entre 1,1180 y 1,1240, mientras que el Cable muestra una mayor resistencia, con el EUR/GBP cayendo hasta 0,8370, nivel en el que ha encontrado, al menos por ahora, un soporte bastante sólido.

Las divisas oceánicas permanecen cerca de sus respectivas resistencias, mientras que el USD/CAD sigue moviéndose en torno al nivel clave de soporte de 1,4000.

 

Petróleo por las nubes

El WTI también ha superado el umbral de los 100 dólares por barril, acercándose a los máximos de las últimas cinco semanas, debido a la intensificación de los ataques hutíes contra objetivos saudíes y a las noticias sobre posibles nuevas incursiones estadounidenses contra Irán. Estos factores han alimentado los temores sobre el suministro energético en Oriente Medio.

Los militantes hutíes, respaldados por Irán, se han atribuido la responsabilidad de los recientes ataques al puerto saudí de Yanbu, en el mar Rojo, así como de las incursiones contra un yacimiento petrolífero y un aeropuerto del principal país exportador de petróleo del mundo.

Mientras tanto, según algunas fuentes, los ejércitos estadounidense e israelí habrían elaborado planes para nuevos ataques después de las elecciones de mitad de mandato del próximo mes, y las infraestructuras energéticas iraníes podrían constituir uno de los principales objetivos.

A pesar de la escalada de las tensiones regionales y de las amenazas a la navegación a través del estrecho de Ormuz, las exportaciones de crudo desde el golfo Pérsico han vuelto a situarse cerca de los niveles anteriores al conflicto.

En Europa, Ucrania ha intensificado esta semana los ataques contra las refinerías rusas, en un contexto marcado por un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia sobre el suministro de gasóleo.

 

El oro vuelve a caer

El viernes, los precios del oro descendieron hacia los 4.000 dólares por onza, acercándose a los mínimos de los últimos tres meses, debido a una creciente oleada de ventas en los sectores tecnológico y de inteligencia artificial.

Este movimiento llevó a numerosos operadores a liquidar sus posiciones en metales preciosos para cubrir las pérdidas registradas en otras clases de activos.

El oro también siguió bajo presión por el aumento de los precios del petróleo, que alimentó los temores inflacionistas y reforzó las expectativas de que los tipos de interés se mantengan elevados durante un periodo prolongado.

Sin embargo, las crecientes dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en inteligencia artificial, uno de los principales motores del crecimiento económico estadounidense, han llevado a los mercados a reducir sus expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.

Este factor podría proporcionar cierto apoyo al sector de los metales preciosos, al menos a medio plazo.

 

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