En los últimos cuatro años, la adopción del crédito al consumo en México registró un dinamismo sin precedentes. Datos del Banco de México (Banxico) revelan que el número de tarjetas de crédito vigentes creció 68.5% entre 2022 y 2025, al pasar de 28 millones 22 mil 680 a un récord histórico de 50 millones 46 mil 737 plásticos.
La tendencia mantiene su avance. Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a abril de 2026 contabilizan 45 millones 798 mil 466 contratos de crédito, bajo el entendido de que un sólo contrato puede vincular más de un plástico. Sin embargo, acumular plásticos no representa una ventaja automática para el bolsillo.
Especialistas del sector financiero señalan que para la mayoría de los usuarios basta con tener entre una y tres tarjetas para satisfacer distintas necesidades operativas, sin complicar el presupuesto familiar.
“Más que preguntarnos cuántas tarjetas debemos tener, hay que analizar para qué necesitamos cada una y si podemos pagar lo que consumimos. Una tarjeta puede ser una herramienta financiera útil, siempre que no se convierta en una forma de gastar por encima de nuestros ingresos”, señaló Gerardo Obregón, fundador y director general de Prestadero.
El esquema ideal sugiere destinar un plástico principal para gastos cotidianos que otorgue recompensas o dinero de vuelta (cashback). Una segunda opción puede reservarse para emergencias, viajes o promociones internacionales.
Una tercera alternativa sólo cobra sentido si ofrece incentivos específicos que el tarjetahabiente aproveche de forma efectiva.
Esta planificación resulta decisiva en periodos de alto consumo como El Buen Fin o las fiestas de fin de año, cuando los meses sin intereses impulsan compras fuera de presupuesto.
“Los meses sin intereses no convierten una compra en gratuita. Antes de aprovechar una promoción hay que calcular cuánto representará cada pago y comprobar que cabe en el presupuesto de los siguientes meses”, explicó Obregón.
Antes de solicitar un nuevo financiamiento, los analistas sugieren evaluar si se liquida el saldo total cada mes o si se arrastran deudas pagando solo el mínimo, situación que eleva el riesgo de sobreendeudamiento. Asimismo, manejar múltiples plásticos exige coordinar distintas fechas de corte y de pago.
En cuanto al historial crediticio, la cantidad de plásticos no genera un impacto negativo por sí misma; la clave radica en el comportamiento de pago y el nivel de uso del límite asignado.
La recomendación técnica consiste en mantener el saldo utilizado por debajo del 30% de la línea total disponible. Por ejemplo, ante un límite conjunto de 50 mil pesos, el saldo no debe rebasar los 15 mil pesos.
Finalmente, al evaluar la cancelación de un producto en desuso, conviene considerar que cerrar una cuenta reduce la antigüedad crediticia promedio y el límite disponible, factor que eleva el porcentaje de utilización. Por ello, si se decide cancelar un plástico, la sugerencia es conservar el de mayor antigüedad.
Lee también
Uber entra al mercado de tarjetas de crédito con Klar

