En un paso decisivo hacia la transición ecológica del sector transporte y financiero en la región, Aeroméxico y Compartamos Banco firmaron una alianza estratégica orientada al impulso y uso del Combustible Sostenible de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés).
Con esta acción, ambas instituciones buscan mitigar de forma directa el impacto ambiental de sus operaciones diarias y acelerar sus agendas de descarbonización.
Para la aerolínea insignia del país, la adquisición e impulso de este tipo de energéticos representa un insumo clave para alcanzar la meta de cero emisiones netas fijada hacia el año 2050.
Por parte de la institución bancaria, la iniciativa constituye un mecanismo concreto para reducir la huella de carbono derivada de sus viajes corporativos.
Durante el anuncio del acuerdo, Karen Farías, directora de Sostenibilidad & ESG de Aeroméxico, destacó la relevancia de consolidar sinergias intersectoriales en favor del medio ambiente.
“Estamos muy emocionados de sumar cada vez más aliados en nuestra ruta hacia la descarbonización. Este esfuerzo nos permitirá acelerar la transición de México y América Latina hacia una industria aérea mucho más sostenible y con mayor conciencia de los desafíos climáticos que estamos enfrentando”, afirmó la directiva.
Por su parte, Manuel de la Fuente, director general Corporativo de Gentera, grupo holding al que pertenece Compartamos Banco, subrayó la trascendencia corporativa y social que implica sumarse a proyectos de esta envergadura dentro de la aviación comercial.
“Este compromiso demuestra la confianza y cercanía con Aeroméxico y también constituye un hito en nuestra aspiración de una gestión sostenible. Estas acciones tienen repercusiones positivas allende el mundo empresarial”, puntualizó el ejecutivo.
La incorporación del SAF en la aviación comercial cobra relevancia técnica debido a su capacidad para mitigar el impacto atmosférico.
En comparación con las turbosinas fósiles tradicionales, este insumo alternativo permite reducir hasta en un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de todo su ciclo de vida.
Su fabricación proviene de materias primas renovables, tales como aceites de cocina usados, grasas residuales y otros desechos orgánicos, lo que disminuye sustancialmente la huella ecológica de cada vuelo.
Modelos de colaboración corporativa enfocados en la compra de SAF cuentan con un desarrollo consolidado en mercados internacionales de Asia, Europa y Estados Unidos.
De esta forma, el convenio entre la aerolínea y la entidad bancaria marca un precedente relevante en el ámbito nacional y regional, al replicar y adaptar esquemas de sostenibilidad de vanguardia dentro de México y América Latina.
Lee también

