Ion Jauregui – Analista en ActivTrades

Los gigantes financieros de Wall Street se enfrentan a una reforma de las reglas de capital que no repartirá sus beneficios de forma uniforme.

Goldman Sachs y Morgan Stanley podrían salir favorecidos, mientras que JPMorgan afrontaría una posición menos cómoda.

La propuesta de los reguladores estadounidenses reduciría en torno a un 4.8% los requisitos de capital de los grandes bancos y podría liberar hasta 320 mil millones de dólares en el sistema financiero.

Ese capital podría destinarse a nuevas operaciones, crédito, dividendos o recompras de acciones.

El problema es que el efecto dependerá del modelo de negocio de cada entidad. Goldman Sachs y Morgan Stanley, con una mayor exposición a actividades de mercados y financiación mayorista, podrían beneficiarse de los cambios en la forma de calcular sus recargos de capital.

Las estimaciones apuntan a que cada uno podría obtener entre mil y dos mil millones de dólares adicionales de alivio de capital.

JPMorgan, en cambio, podría quedar en una posición menos favorable.

Su estructura, más apoyada en los depósitos y en la banca tradicional, hace que algunos de los cambios propuestos tengan un impacto diferente.

Las estimaciones apuntan a unos 13 mil millones de dólares menos de alivio de capital frente a lo que inicialmente esperaba.

La diferencia es importante para el accionista: cuanto menor sea el capital que un banco necesita mantener inmovilizado para cumplir con la regulación, mayor es su margen potencial para utilizarlo en crecimiento o devolverlo mediante dividendos y recompras.

Y aquí es donde la reforma empieza a tener interés para el Dow Jones, porque Goldman Sachs, Morgan Stanley y JPMorgan forman parte del índice.

En horario europeo, el Dow Jones cotiza alrededor de 43,678 puntos, manteniendo una tendencia alcista de largo plazo, aunque actualmente se encuentra en fase de consolidación.

El precio está apoyándose sobre las medias móviles de 50 y 100 sesiones, mientras la media de 200 sesiones continúa siendo una referencia clave para la tendencia de fondo.

El Punto de Control (POC) se sitúa en 52,254.30 puntos, dentro de la zona de volumen asociada al impulso que llevó al índice hasta los 54,795.85 puntos.

La distancia entre ambos niveles muestra la profundidad de la corrección desde los máximos.

Los indicadores apuntan, de momento, a estabilización.

El RSI se encuentra en 55.90%, lateralizado durante las últimas sesiones, mientras el MACD muestra una remisión de la tendencia bajista, con la media y la señal prácticamente planas.

La clave técnica está ahora en la capacidad del Dow Jones para mantener las medias de 50 y 100 sesiones. Mientras lo consiga, la estructura alcista de largo plazo permanece vigente.

Una recuperación del impulso permitiría volver a mirar hacia el POC de 52,254.30 y posteriormente hacia los máximos de 54,795.85 puntos.

Después de tantos años siguiendo los mercados, cada vez tengo más claro que una reforma regulatoria puede cambiar los fundamentales de una compañía, pero es el precio el que termina diciendo si el mercado considera ese cambio positivo o negativo.

En este caso, Goldman Sachs y Morgan Stanley podrían convertir una menor exigencia de capital en mayor rentabilidad para sus accionistas, mientras JPMorgan afronta el reto contrario. Y esa divergencia será una variable más que el Dow Jones tendrá que absorber mientras intenta definir su próximo movimiento.

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