La inflación en México sostiene un ritmo descendente que beneficia el presupuesto familiar. Durante la primera quincena de julio, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) bajó a 3.10% a tasa anual, su cifra más baja desde diciembre de 2020, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Con este resultado, el indicador acumuló su séptima desaceleración quincenal consecutiva. A la par, el dato se ubica firmemente dentro del rango de tolerancia fijado por el Banco de México (Banxico), cuya meta es de 3.00% con un margen de variabilidad de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.

El respiro en los bolsillos responde al ajuste a la baja en la categoría de productos agropecuarios, con un impacto positivo directo en frutas y verduras de consumo cotidiano.

Los productos con mayores bajas de precio

Dentro del desglose quincenal, varios productos de alta demanda popular registraron descensos relevantes en sus costos:

  • Jitomate: Encabezó las disminuciones al registrar una baja de 13.18% en comparación con la quincena previa.

  • Cremas para la piel: Mostraron un descenso de 2.03%.

  • Gas LP: El combustible de uso doméstico disminuyó 0.50% en el periodo.

En el análisis de los componentes del índice, la inflación subyacente —medida que excluye bienes y servicios volátiles por considerarse la parte más estructural— se colocó en 3.95% anual.

En contraste, la inflación no subyacente, la cual integra energéticos y tarifas con autorización gubernamental, se ubicó en un modesto 0.21% anual.

Riesgos en el horizonte económico

Pese al entorno favorable, analistas financieros sugieren mantener prudencia. Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más (Bx+), señaló que la estabilidad del tipo de cambio ayuda a aminorar el costo de insumos importados y que las materias primas energéticas descendieron de sus picos máximos, aunque persiste volatilidad por tensiones en Medio Oriente.

No obstante, el especialista advirtió sobre presiones potenciales para la segunda mitad del año: “Preocupa el aumento acumulado en años recientes de los costos laborales, acompañados de una baja productividad. Existe una alta probabilidad de ocurrencia del fenómeno de El Niño hacia finales del año, que suele presionar los precios agropecuarios”.

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