A partir de este mes de julio, las cocinas y mercados poblanos se transforman para dar vida a una de las tradiciones culinarias más esperadas del año. Un viaje directo al origen de un platillo que define la identidad de una región.
Desde julio, los mercados de Puebla se llenan de verde, blanco y rojo. Lejos de ser un anticipo de las Fiestas Patrias, este despliegue de colores anuncia el inicio de la Temporada del Chile en Nogada 2026, una de las épocas más esperadas por los entusiastas del turismo gastronómico.
Este emblemático platillo tiene su origen en 1821, cuando las religiosas agustinas del convento de Santa Mónica lo elaboraron para recibir a Agustín de Iturbide tras la Consumación de la Independencia.
Inspiradas por los colores del Ejército Trigarante, las monjas combinaron con acierto el verde del chile poblano, el blanco de la salsa de nuez —la nogada— y el rojo brillante de la granada.
Aunque la fama de esta receta ha cruzado fronteras, ninguna reinterpretación sustituye la experiencia de probarlo en el lugar donde nació.
Del campo en la mesa
El secreto del Chile en Nogada reside en sus ingredientes frescos de estación. El relleno de carne de res y cerdo adquiere su toque característico gracias a las frutas que se cultivan en municipios locales como Calpan, San Nicolás de los Ranchos, Huejotzingo y Santa Rita Tlahuapan.

Aquí se cosechan la manzana panochera, la pera lechera y el durazno criollo, elementos indispensables que aportan textura y equilibrio, junto a la indispensable nuez de Castilla que da base a la salsa.
Detrás de cada plato que llega a la mesa existe un sólido motor económico regional.
La cadena productiva de esta temporada involucra a más de 220 unidades de producción familiar, alrededor de 70 cocinas tradicionales distribuidas en 11 municipios y más de 2 mil establecimientos comerciales.
Durante los meses de julio, agosto y septiembre, los visitantes tienen la oportunidad de disfrutar la receta auténtica mientras apoyan al comercio local.
Guía práctica para el viajero
Llegar a la capital poblana desde la Ciudad de México es un trayecto sencillo que se puede realizar a través de distintas opciones de transporte:
- Autobús directo: Desde la Terminal TAPO, el servicio de autobuses AU ofrece traslados hacia la Terminal Puebla CAPU por un costo de 260 pesos por persona. La opción por ADO desde la misma terminal tiene un valor de 290 pesos.
- Desde el aeropuerto: Si viajas directamente desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el autobús de la línea ADO realiza el trayecto por 462 pesos.
- En automóvil: Para quienes prefieren conducir, el viaje por carretera implica el pago de dos casetas: San Marcos (173 pesos) y San Martín Texmelucan (53 pesos). De acuerdo con datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, el tiempo estimado de viaje desde el centro de la CDMX es de aproximadamente dos horas.
Llegando a Puebla la oferta restaurantera es amplia y cuenta con lugares de gran tradición como Casareyna, Fonda Santa Clara, La Noria, El Mural de los Poblanos, Valiente, Palacio Julio, Burladero y el Patio de San Luis, entre otros. Los precios de los Chiles en Nogada varían según el establecimiento, oscilando generalmente entre los 250 y los 600 pesos.
Si tienes amigos o familia poblana, puede que corras con la suerte de probar más de una versión casera durante estos meses.
Más allá de la nogada: una estancia completa
La visita a Puebla es también una oportunidad excelente para explorar otros pilares de su rica cocina, como el clásico mole poblano, el mole de caderas, el pipián, las chalupas, las cemitas, los molotes o los tradicionales tacos árabes.
Para el postre, la variedad incluye los famosos camotes, tortitas de Santa Clara y borrachitos.
Si optas por extender tu estancia, el estado ofrece alternativas para diversos perfiles de viaje: desde turismo cultural y de naturaleza hasta opciones de aventura, romance, negocios o turismo comunitario.
Además, la entidad cuenta con 12 Pueblos Mágicos que complementan la experiencia, entre los que destacan Cuetzalan, Zacatlán de las Manzanas, Chignahuapan, Tlatlauquitepec, Tetela de Ocampo, Atlixco, Teziutlán y Huejotzingo, consolidando a Puebla como un destino indispensable para una escapada de fin de semana.
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