A tres semanas de iniciada la Copa del Mundo 2026, México se consolida no solo como sede deportiva, sino como el gran anfitrión emocional del torneo.
De acuerdo con entrevistas recogidas por la Concanaco Servytur, en distintos puntos turísticos del país, aficionados llegados de Países Bajos, Brasil y Japón coinciden en: la calidez de la gente mexicana es lo que más ha marcado su experiencia.
“Diferente a todos los otros lugares, pero muy amable… la gente fue muy amable”, relató Maurice, turista neerlandés que recorrió Yucatán y Oaxaca antes de llegar a la Ciudad de México.
En el mismo sentido se expresó Zara, también de Países Bajos, luego de su paso por Oaxaca y Bacalar: “Creo que son realmente amables y buena onda, quieren ayudarte… he tenido una muy buena experiencia”.
Para Daniel, de São Paulo, Brasil, en su primera visita al país, la conclusión fue similar: “Me encantó la gente, la arquitectura, la comida principalmente… son muy amables, siempre te ayudan”.
Airan, también brasileño, resumió así su paso por Playa del Carmen y la capital: “Allá en mi país tenemos personas muy simpáticas, y acá en México es como allá, siento que son hermanos”. Y Mitchie, turista japonesa radicada en México, coincidió: “La comida es increíble, y la gente es muy amigable”.
La Concanaco dijo que basta con recorrer las calles de cualquier sede mundialista en México para entender por qué la experiencia se ha vuelto un fenómeno mundial.
El Ángel de la Independencia —templo no oficial de los festejos futboleros desde 1970— se tiñó de amarillo cuando la afición colombiana llegó a festejar ahí mismo.
Mientras que en Guadalajara, colombianos y mexicanos se fundieron en un mismo banderazo en la Glorieta de la Minerva.
En la Arena México, turistas de Inglaterra, Brasil y Japón han hecho fila para comprar máscaras de luchador, convirtiendo la lucha libre en el souvenir inesperado del torneo.
Esta hospitalidad también se refleja en cifras de negocio.
Adidas confirmó que la playera de la Selección Mexicana es la más vendida de todo su portafolio global durante el Mundial 2026, con más de 5 millones de unidades comercializadas, por encima de selecciones históricas como Alemania y España.
Gran parte de estas playeras —y las de otras selecciones que viste la marca alemana— se fabrican en una planta de Irapuato, Guanajuato, que emplea a más de 3 mil trabajadores mexicanos: la prenda más vendida del planeta lleva la etiqueta “Hecho en México”.
Del lado gastronómico, un análisis de Canada Sports Betting que evaluó 80 platillos de las 16 ciudades sede colocó a la torta ahogada de Guadalajara en el primer lugar de todo el Mundial 2026, por encima de propuestas de ciudades como Boston o Filadelfia, mientras que los tacos al pastor de la Ciudad de México entraron al top 13.
«El Mundial no solo se juega en las canchas: se juega también en cada taquería, en cada calle y en cada sonrisa con la que nuestra gente recibe a los visitantes. Esa hospitalidad es un activo económico tan valioso como cualquier otro” , afirmó Octavio de la Torre de Stéffano, presidente de Concanaco.
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