El debate sobre el registro obligatorio de líneas celulares en México ha trascendido la esfera operativa para convertirse en un desafío de confianza ciudadana y seguridad nacional.

A pesar de la prórroga escalonada otorgada por las autoridades regulatorias hasta diciembre, casi la mitad de los usuarios en el país prefiere la desconexión total antes que entregar su información personal.

De acuerdo con una encuesta reciente de Research Land, agencia de investigación de mercados de Grupo UPAX, el 47% de los mexicanos afirmó que estaría dispuesto a perder su número telefónico antes que compartir sus datos para registrar su línea celular.

En contraparte, el 42% cedió ante la necesidad, señalando que realizaría el trámite debido a que depende del dispositivo para trabajar, comunicarse con su familia o realizar sus actividades cotidianas.

El fantasma del hackeo y la extorsión

El recelo de los usuarios no es gratuito; se alimenta de una profunda desconfianza en la custodia de la información.

El estudio revela que la protección de datos personales es la principal piedra en el camino: 40% de los encuestados teme que la base de datos sea vulnerada por hackers, mientras que un 29% alerta que su información podría ser utilizada para cometer extorsiones telefónicas. Asimismo, el 20% manifestó preocupación por una posible vigilancia gubernamental.

Este temor social se recrudeció tras los incidentes de ciberseguridad que marcaron el inicio de 2026, cuando un grupo de ciberdelincuentes vulneró 2.3 terabytes de información de al menos 25 dependencias del Gobierno de México, exponiendo potencialmente los datos de 36 millones de personas.

Al respecto, Pablo Levy, director general de Research Land, explicó el impacto de este ecosistema de vulnerabilidad:

«Los ciudadanos construyen su percepción a partir de distintos factores, entre ellos los antecedentes que conocen sobre la protección de la información. En un entorno donde las filtraciones de datos ocupan cada vez más espacio en la conversación pública, fortalecer la seguridad y la privacidad será clave para generar confianza».

El riesgo no es sólo reputacional, sino financiero. A nivel global, firmas como IBM estimaron que el costo promedio de una filtración de datos alcanzó un récord de 4.88 millones de dólares, evidenciando la gravedad de no contar con blindajes tecnológicos robustos.

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