Por Enrique Hernández
La intervención del Yen, —que fue realizada por Japón y Estados Unidos para frenar un nivel de cotización de la moneda visto hace 40 años—, fue efímera, temporal y limitada, debido a que se requieren ajustes a la política cambiaría para evitar una depreciación.
“El impacto inicial (de la intervención monetaria) fue contundente, ya que tipo de cambio cayó desde casi 164 yenes por dólar, su nivel más débil desde 1986, hasta 156.5 el lunes posterior a la intervención”, afirma Alejandro Marcos Iza, directora de Análisis y Estrategia en Kapital Grupo Financiero.
Adicionalmente, el dólar también retrocedió y el índice DXY alcanzó un mínimo de siete semanas en 99.42 el 3 de agosto de 2026, comenta la economista.
“La reacción (por la intervención monetaria) fue muy efímera, porque al 13 de agosto, el tipo de cambio cotizaba cerca de 159.50 de yenes por dólar, revirtiendo gran parte del movimiento”, expresa la experta en temas económicos.
El yen se ha depreciado aproximadamente 8 por ciento frente al dólar y euro durante el último año, según ActivTrader, una plataforma de ActivTrades.
El 30 de julio de 2026, el tipo de cambio llegó a su peor nivel en casi cuatro décadas en alrededor de 164 yenes por dólar. Lo mismo ocurre con el euro que está desbordado y sigue más fuerte que la moneda japonesa.

Estrategia coordinada
La depreciación es por un diferencial de tasas de interés desfavorable, una normalización monetaria muy gradual del Banco de Japón (BoJ), la vulnerabilidad a los precios de la energía y las dudas sobre la política fiscal japonesa, expresa la economista de Kapital Bank
El 31 de julio de 2026, el Ministerio de Finanzas de Japón y el Departamento Tesoro de realizaron una compra coordinada de yenes para frenar la caída de la divisa. Se estima que la intervención cambiaria pudo rondar los 50 mil millones de dólares.
“No es la primera intervención de Japón para apoyar al yen. El país intervino unilateralmente en abril, mayo y julio de este año, además de 2022 y 2024. Lo inédito es la participación estadounidense”, sostuvo la economista de la institución bancaria.
Detalla que fue la primera operación conjunta de Estados Unidos y Japón para comprar yenes desde 1998, así como la primera intervención coordinada entre ambos países desde que el G7 actuó para debilitar al yen tras el terremoto de 2011.
La intervención se ejecutó mediante el cruce euro yen, en lugar de directamente en dólar yen. También, Japón anunció planes para utilizar la facilidad repo FIMA de la Fed, que permite a autoridades monetarias extranjeras obtener dólares de corto plazo a cambio temporal de valores del Tesoro, en futuras intervenciones.
“Si Washington vendió euros en lugar de dólares para comprar yenes, buscó evitar que Japón tuviera que vender Treasuries para financiar la intervención y presionar aún más las tasas de los bonos estadounidenses”, dice Alejandra Marcos Iza.
Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense. Una depreciación sostenida del yen en términos relativos perjudica los términos de intercambio de Estados Unidos, algo particularmente relevante para Donald Trump por su agenda arancelaria y comercial, concluye.
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