El ecosistema del fraude financiero en México ha dado un giro generacional. Durante el periodo de enero a mayo de este año, las reclamaciones por intentos de estafa registraron un incremento generalizado en el sector, consolidando a los jóvenes de entre 18 y 29 años, pertenecientes a la Generación Z y Centennials, como las principales víctimas de la delincuencia digital, por encima de los adultos mayores.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el grueso de las quejas se concentra en la banca múltiple con 34 mil 325 reportes, seguida por las Sociedades Financieras Populares (Sofipos) con 874 casos, y las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) con 563 expedientes.

Oscar Rosado, titular del organismo regulador, explicó que la vulnerabilidad financiera ya no es exclusiva de la tercera edad, sino un fenómeno generalizado derivado de la conectividad digital.

«Siempre hay la idea de que les decía en el 19, las víctimas eran adultos mayores o la proporción mayor estaba en adultos mayores, eso ya no es así, porque el riesgo es transversal y no respeta género ni edad, ni ubicación geográfica prácticamente».

Las estadísticas de la Condusef revelan que el impacto en el grupo de adultos de 60 a 69 años creció 17%, mientras que el sector de 50 a 59 años repuntó 25% , y el de 40 a 49 años avanzó 22 por ciento.

No obstante, el crecimiento del 20% en el segmento de 18 a 29 años enciende las alertas debido al volumen de transacciones digitales que realizan. «Ojo, crecen más los jóvenes que los adultos mayores”, sentenció Rosado.

El funcionario subrayó que no se trata de un caso aislado, sino de una tendencia delictiva global que exige el desarrollo inmediato de una cultura de seguridad digital integral.

Los delincuentes operan mediante ingeniería social, utilizando llamadas telefónicas repetitivas, que suelen cortarse al contestar, alertas falsas de compras no reconocidas, suplantación de identidad institucional y ofertas de créditos preaprobados.

«No contestes ni devuelvas llamadas a números desconocidos; nunca compartas datos personales; nunca compartas datos bancarios, como contraseñas, claves de acceso y códigos de verificación, de la tarjeta de crédito y de débito, es como el cepillo dental, no se le puede prestar ni a la mamá, verifica siempre cualquier movimiento sospechoso directamente con tu banco, cuelga no hagas caso, pero tú verifica».

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