Con la cuenta regresiva en marcha para el silbatazo inicial de la justa futbolera más grande del mundo, el sector empresarial en México se enfrenta a un desafío mayúsculo que va más allá de las canchas: cómo gestionar el fervor deportivo de miles de trabajadores sin que se desplome la productividad ni se afecte la continuidad de las operaciones de las compañías.
Ante este escenario que paraliza al país, las organizaciones tienen frente a sí una oportunidad de oro para impulsar esquemas de trabajo basados en la comunicación, la confianza y la flexibilidad.
Lejos de ver el torneo como un detractor del rendimiento, los especialistas señalan que puede ser el catalizador ideal para mejorar el clima organizacional si se maneja bajo una estrategia de ganar-ganar.
«Para las organizaciones, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el compromiso de sus equipos mediante acuerdos claros y dinámicas flexibles que respondan tanto a las necesidades del negocio como a las expectativas de los colaboradores», señaló Alejandra Martínez, responsable de Estudios de Mercado Laboral de Computrabajo.
La fórmula del éxito
Para la especialista, la clave del éxito radica en romper con la rigidez tradicional del esquema burocrático y migrar hacia una gestión moderna por objetivos.
«Cuando existe capacidad de adaptación y apertura al diálogo, este tipo de eventos contribuyen a construir ambientes laborales más positivos y colaborativos», puntualizó Martínez.
Bajo esta premisa, la consultora comparte una serie de recomendaciones estratégicas divididas en dos frentes indispensables: la responsabilidad del talento y la flexibilidad de la alta dirección:
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Planificar con anticipación: Si un partido clave coincide con la jornada, se deben organizar previamente las actividades y prioridades.
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Mantener comunicación abierta: Hablar con los líderes sobre posibles ajustes de horarios o esquemas evita la improvisación.
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Aprovechar los espacios definidos: Respetar los tiempos de las pausas o dinámicas especiales que habilite la empresa.
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Priorizar los resultados: Disfrutar del balompié y cumplir con el trabajo no son objetivos opuestos; cumplir fortalece la confianza mutua.
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Promover el respeto: Recordar que no todos los compañeros comparten la misma pasión por el torneo, por lo que la convivencia armónica es vital.
Flexibilidad como imán de compromiso
Por su parte, los departamentos de Recursos Humanos y los directores de área deben asumir un rol proactivo para canalizar positivamente la energía del torneo:
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Evaluar esquemas flexibles: Analizar la viabilidad de implementar pausas programadas, ajustes temporales de horarios o jornadas de home office.
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Fomentar la integración: Utilizar las transmisiones en áreas comunes para fortalecer el trabajo en equipo y la convivencia interna.
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Establecer lineamientos claros: Comunicar con suficiente anticipación las reglas del juego durante el mes mundialista para evitar confusiones.
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Escuchar al equipo: Comprender los intereses de los colaboradores favorece soluciones que impactan directamente en la satisfacción laboral.
Aquellas empresas que apuesten por la confianza y la flexibilidad no sólo mantendrán a flote sus metas financieras, sino que anotarán un gol de campo largo en la retención y el compromiso de su capital humano.
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