El proceso de registro obligatorio de líneas móviles continúa avanzando a un ritmo insuficiente.
De acuerdo con la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), al cierre del 31 de mayo, se contabilizaron 52.4 millones de líneas registradas, cifra que representa escasamente una tercera parte del total de líneas móviles activas en el país.
Y es que se estiman en 158.9 millones las líneas móviles, al cierre del primer trimestre de 2026, de acuerdo con un reporte de The CIU.
“Si bien el cumplimiento continúa creciendo, la velocidad registrada resulta insuficiente para alcanzar una cobertura generalizada antes de la fecha límite establecida para el próximo 30 de junio”.
Para el organismo, lo más preocupante es que los principales obstáculos no están relacionados con el desconocimiento de la medida, sino con la renuencia de los usuarios a ejecutar el proceso.
Desconfianza
De acuerdo con una encuesta nacional realizada por The CIU, 66% de los usuarios móviles conocen la disposición oficial que obliga al registro de las líneas telefónicas.
Sin embargo, el nivel de cumplimiento efectivo permanece significativamente por debajo de ese nivel de conocimiento.
Entre quienes saben de la obligación, sólo 45% ya ha registrado su línea móvil.
Entre los usuarios que conocen la obligación de registrar su línea móvil pero aún no han realizado el trámite, la principal razón continúa siendo la falta de confianza en el proceso.
Precisamente, la desconfianza concentra 70.0% de las razones por las que no se han registrado, ubicándose muy por encima de cualquier otra barrera identificada.
Este resultado confirma que el principal desafío no radica principalmente en dar a conocer la existencia del ejercicio de vinculación de líneas, sino en convencer a los usuarios acerca de la seguridad, el propósito y el manejo adecuado de la información que ellos provean a los operadores móviles.
Al respecto, 13.3% de los usuarios afirma no saber cómo realizar el registro, lo que evidencia áreas de oportunidad en términos de orientación y acompañamiento durante el proceso.
Asimismo, 10.0% señala estar en desacuerdo con la medida, reflejando una oposición directa a la obligación de vinculación de líneas telefónicas.
Por su parte, 6.7% argumenta falta de tiempo para completar el trámite, proporción que sugiere que los factores operativos tienen una relevancia significativamente menor frente a las preocupaciones relacionadas con la confianza y la aceptación de la medida.
El riesgo de la desconexión
A partir del 1º de julio, el principal riesgo radica en la posibilidad de que un número que podría aproximarse a los 100 de millones de líneas permanezcan sin registrar y enfrenten restricciones operativas y del servicio, advirtió The CIU.
“En la actualidad, la línea móvil ha dejado de ser únicamente un servicio de comunicación. Hoy constituye un eslabón esencial para acceder a aplicaciones financieras, autenticación de servicios, plataformas de transporte, comercio electrónico, servicios de entrega, herramientas de trabajo, educación digital y trámites gubernamentales”.
Por ello, la desconexión masiva de usuarios tendría efectos que rebasan ampliamente al sector telecomunicaciones.
“Millones de personas podrían perder temporalmente acceso a mecanismos de autenticación de doble factor, servicios bancarios digitales, aplicaciones de movilidad, plataformas laborales y otros servicios que dependen de la conectividad móvil para operar”.
Por ello, el riesgo asociado al bajo avance del registro ya no puede entenderse únicamente como un desafío regulatorio.
Se trata de un potencial impacto sistémico sobre el ecosistema digital mexicano, cuyas repercusiones podrían extenderse a múltiples actividades económicas y productivas.
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