En México, muchos jóvenes llegan a los 18 años con acceso a crédito, pero sin un ahorro o patrimonio propio que respalde sus decisiones financieras.

Por ello, en el marco de la celebración del Día del Niño, la plataforma Pressent plantea una forma constructiva de dar amor a los más chicos, mientras se construye su patrimonio.

Y es que las habilidades financieras se desarrollan a través de hábitos que se forman desde la primera infancia.

Especialistas advierten que esta situación no necesariamente responde a malas decisiones individuales, sino a una realidad estructural: la mayoría de las familias de clase media tiene pocos mecanismos accesibles para construir y transferir patrimonio a sus hijos desde edades tempranas.

Históricamente, la riqueza familiar en el país se ha concentrado en activos como la vivienda o el ahorro informal, lo que limita la posibilidad de que nuevas generaciones inicien su vida adulta con una base financiera sólida.

Al mismo tiempo, las celebraciones infantiles concentran una alta cantidad de consumo de corta duración.

Con juguetes, envolturas y objetos de uso temporal suelen convertirse rápidamente en residuos, lo que ha comenzado a generar preocupación entre familias y especialistas en sostenibilidad.

En este contexto, comienza a surgir una nueva conversación entre familias: qué pasaría si parte de esos regalos se transformara en algo que perdure en el tiempo, como ahorro o inversión para el futuro de los niños.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024:

– 66.4% de los adultos en México reporta tener algún tipo de ahorro

– 36.6% ahorra únicamente de manera informal

– Sólo 8.2% lo hace exclusivamente a través de instituciones financieras

En la práctica, el acceso al crédito suele ocurrir antes que la construcción de patrimonio.

Aportaciones colectivas

Ante este contexto, han surgido iniciativas que buscan facilitar la construcción de patrimonio desde edades tempranas mediante la participación colectiva de familiares y personas cercanas.

El modelo permite que padres, abuelos, padrinos o amigos realicen aportaciones económicas de manera conjunta para el futuro financiero de un niño en momentos clave como cumpleaños, Navidad o el Día del Niño.

Estas aportaciones se concentran en una cuenta individual a nombre del menor y se invierten con una visión de largo plazo.

Los recursos son administrados a través de la casa de bolsa Kuspit, institución financiera regulada en México, lo que brinda seguridad, transparencia y seguimiento al crecimiento del ahorro.

Más allá del monto acumulado, el objetivo es que los niños crezcan entendiendo cómo se construye su patrimonio y desarrollen hábitos financieros desde edades tempranas, incorporando conceptos como paciencia, disciplina y visión de futuro.

“Queremos transformar el punto de partida financiero de los jóvenes. Que lleguen a la vida adulta no sólo con acceso a crédito, sino con experiencia en ahorro, una relación sana con el dinero y, en muchos casos, un primer patrimonio que les dé mayor libertad para tomar decisiones” , aseguró Federico Suárez, Founder & CEO de Pressent.

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