Los trabajadores mexicanos que perdieron su fuente de ingresos retiraron 4 mil 707.7 millones de pesos de sus cuentas individuales en septiembre.

Esta cifra no sólo constituye el monto más alto reportado para un noveno mes desde que se tiene registro, sino que representa un repunte de 38.1% en comparación con septiembre de 2025, periodo en el que las disposiciones sumaron 3 mil 406.8 millones de pesos.

De acuerdo con estadísticas de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), 210 mil 282 cuentahabientes tramitaron esta ayuda de emergencia en el mes de referencia, un incremento de 23.4% en relación con los 170 mil 321 trabajadores que recurrieron al beneficio en el mismo mes del año anterior.

En el acumulado del año, los montos extraídos alcanzan los 36 mil 221.7 millones de pesos, un alza interanual de 30.0 por ciento.

El retiro parcial por desempleo es un derecho legal que el trabajador puede ejercer una vez cada cinco años, con un límite del 11.5% del saldo acumulado.

Para acceder a los fondos se exige acumular al menos 46 días naturales sin empleo, contar con tres años de antigüedad en una Afore y registrar un mínimo de dos años de cotización ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

No obstante,  si bien el mecanismo funciona como un salvavidas financiero momentáneo, existe un trasfondo riesgoso para el retiro futuro si no se recupera el dinero extraído.

La principal amenaza radica en la pérdida directa de semanas cotizadas, insumo indispensable para aspirar a una pensión digna.

Mientras que los cotizantes bajo la Ley del IMSS de 1973 exigen 500 semanas, quienes cotizan bajo la Ley de 1997 enfrentan un margen más estricto: el requisito actual se ubica en 875 semanas y escalará de manera paulatina hasta llegar a mil semanas. Si el trabajador no reingresa los recursos una vez que vuelve a emplearse, el monto de su jubilación sufrirá un recorte permanente.

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