La cuesta de enero de 2026 ha mostrado un rostro más severo para el bolsillo de los mexicanos. Durante el primer mes del año, la inflación general aceleró para ubicarse en 3.79% a tasa anual, de acuerdo con el reporte más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

A pesar de que este indicador representa el nivel más alto para un arranque de año desde 2024 —cuando se situó en 4.88%—, la cifra aún se mantiene dentro del rango de tolerancia establecido por el Banco de México (Banxico), que es de 3.0% +/- punto porcentual.

En el desglose mensual, los consumidores enfrentaron alzas significativas en productos de consumo cotidiano y recreativo:

  • Cigarrillos: registraron un aumento del 14.1%.
  • Refrescos envasados: subieron un 5.53%.
  • Servicios de alimentación: loncherías, fondas, torterías y taquerías incrementaron sus precios en 1.18%.

Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero Ve por Más (BX+), indicó que si bien se observaron incrementos extraordinarios en ciertos bienes ante los ajustes fiscales, la caída en precios de productos agropecuarios y energéticos permitieron que la variación mensual en enero fuera inferior al promedio histórico.

Destacó el aumento en mercancías alimenticias, en buena medida por el ajuste más fuerte a lo usual en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con alzas notables en cigarrillos, refrescos, bebidas energéticas y jugos.

“Cabe aclarar que mercancías no alimenticias no sufrieron variaciones atípicas pese al alza en tarifas a países sin acuerdo comercial. También se observó un aumento en servicios educativos, asociado al ciclo escolar”, detalló.

 

Perspectivas

Dijo que panorama inflacionario todavía es complejo, pues se enfrentarán menores condiciones de holgura en la economía, presiones salariales y algunos choques de una sola vez.

“De cara a este entorno, la postura monetaria de Banxico se encuentra en terreno neutral, por lo que consideramos que el banco central cuenta con un margen de maniobra muy estrecho”.

Para este año, dijo, esperar que la actividad económica se acelere modestamente, si bien manteniéndose debajo de su potencial, lo que implica menores condiciones de holgura.

“Esto en principio permitiría que la inflación en servicios se modere algo más; sin embargo, esta mantendrá una variación superior a su promedio histórico derivado del incremento acumulado en los últimos años de los costos laborales, que no han sido acompañados por mejoras en la productividad por trabajador”.

Explicó que es posible que en próximas lecturas terminen de trasladarse algunos de los ajustes en el IEPS y en aranceles a algunas mercancías, si bien la apreciación cambiaria – que opera con rezago – ofrecerá cierto alivio.

 

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