Tras una racha de 11 años de crecimiento ininterrumpido que parecía no tener techo, el motor del consumo interno en México ha encendido las alarmas.
Durante 2025, los flujos de remesas familiares registraron una contracción del 4.56%, marcando su mayor descenso desde la crisis financiera de 2009, cuando las transferencias se desplomaron 15.51 por ciento.
De acuerdo con las cifras más recientes del Banco de México (Banxico), los ingresos por este concepto se situaron en 61 mil 719 millones de dólares.
La cifra resulta significativamente menor a los 64 mil 746 millones de dólares alcanzados en 2024, año que se mantiene, hasta ahora, como el máximo histórico para el país.
El factor Trump
La debilidad del mercado laboral estadounidense y el endurecimiento de la política migratoria bajo la administración de Donald Trump han sido los principales vientos en contra.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, destacó que el desempleo entre la comunidad mexicana ha escalado.
“De acuerdo con la encuesta de los establecimientos, en los primeros 12 meses del año, la tasa de desempleo promedio para personas de origen mexicano se ubicó en 5.1%, subiendo desde 4.9% en 2024 y siendo la mayor tasa desde 2021”, destacó Siller.
A la precariedad laboral se suma el temor por el endurecimiento de la política migratoria. La analista subrayó que el miedo a las deportaciones incide directamente en la voluntad de envío.
Al cierre de noviembre de 2025, el número de personas bajo detención por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) creció un 69.74% respecto al año previo.
Lee también
