Por Enrique Hernández

Mexicana del Arco, una empresa minera propiedad del millonario Germán Larrea Mota Velasco, invierte casi 22 millones de dólares en la búsqueda de cobre y molibdeno en el municipio de San Quintín, Baja California.

“El proyecto de exploración minera (en San Quintín, busca) confirmar la distribución de los valores de cobre y molibdeno dentro de la mineralización polimetálica conocida como el Arco”, revela revela la subsidiaria de Grupo México División Minería.

El plan de la sexta productora mundial del metal industrial contempla una exploración de dos fases de barrenación, las cuales se desarrollarán con 201 barrenos en una primera etapa y 59 barrenos en una segunda fase. 

“Al menos 194 barrenos tendrán por objetivo la recuperación de testigos de roca para conocer la concentración de valores de cobre y molibdeno, con el fin de modelar su distribución en el cuerpo mineralizado”, detalla.

Otros 17 barrenos recuperarán testigos de roca para incrementar su conocimiento sobre las propiedades mecánicas e hidrogeológicas de las rocas (denominados barrenos de geotecnia), agrega.

Adicionalmente, se realizarán 49 barrenos para la confirmación de que no existe presencia de mineralización en el subsuelo, explica.

Los precios del cobre han subido más de 41 por ciento en el último año en la Bolsa de Valores de Nueva York, según ActivTrader la plataforma de trading de ActivTrades.

Al 21 de enero de 2026, el cobre cotizaba en 5.80 dólares la onza frente a los 4.09 dólares de hace un año.

Cobre

¿Dónde se realizan las búsquedas?

San Quintín, donde está el yacimiento de cobre y molibdeno de Mexicana del Arco, fue creado como municipio el 21 de septiembre del 2020.

El proyecto de cobre y molibdeno de Mexicana del Arco se ubica en la localidad El Arco, la cual cuenta únicamente con tres habitantes.

En un radio de 30 kilómetros del sitio se ubican 17 localidades, con un total de 103 habitantes entre todos los centros de población.

La mina del Arco se encuentra ubicada en el Distrito Minero El Arco-Calmalli, cuya historia minera inició en el año 1883, con el descubrimiento de pequeños cuerpos mineralizados de oro, plata y cobre de alta ley.

La mina El Arco, recibe su nombre por la formación de su veta en forma de Arco.

Entre los años de 1930 y 1940, fueron los más prósperos ya que un estadounidense invirtió en maquinaria, contratando a personas de las comunidades aledañas que se dedicaron a la extracción de oro para su exportación a los Estados Unidos. 

El declive de la mina inició paulatinamente hasta casi desaparecer por el retiro del inversionista, debido a la dificultad para la obtención de agua, los costos de transporte, así como conflictos laborales.

Hoy en día la empresa minera es paraestatal, con una producción anual de 7 millones de toneladas métricas de sal, empleando a más de mil 200 personas, con residencia en la Guerrero Negro, Baja California Sur.

Además, en el mismo municipio ha existido la explotación del cobre desde 1885, a 240 km de El Arco, en Santa Rosalía con la empresa francesa Compagnie du Boleo. 

La empresa minera, ahora llamada Minera y Metalúrgica el Boleo, extrae cobre, cobalto y zinc, generando más de mil 200 empleos directos. 

Los pobladores cercanos al proyecto El Arco han vivido carencias y una lucha permanente contra el medio físico a lo largo de los años. 

Sus habitantes han permanecido en el lugar gracias a la actividad ganadera (muy debilitada), que además requiere de grandes extensiones de campo para el libre pastoreo, en la zona no se cuenta con el abastecimiento de forraje necesario, lo que debilita la producción, puntualiza la minera de Germán Larrea Mota Velasco. 

“Resultado de un estudio socioeconómico realizado en la zona, se considera de manera general que la actividad minera (en caso de reiniciarse), podría constituir una importante fuente de empleo y que beneficiaría con servicios básicos en la zona, en particular la asociada con la seguridad social”, concluye Mexicana del Arco.

 

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