El smartphone se ha consolidado como el eje central del ecosistema de conectividad en México. Más allá de su función original como medio de comunicación, hoy funge como la puerta de entrada a actividades esenciales de la vida digital: entretenimiento, banca, pagos, movilidad, romance, educación y productividad, entre mucho más.

Por ello, al tercer trimestre de 2025, 96.5% de los 158 millones de líneas móviles operando en el país correspondan a dispositivos móviles inteligentes, un nivel de adopción prácticamente universal.

“Desde la pandemia, los usuarios han adoptado por realizar mayor inversión por unidad y un ciclo de reemplazo más prolongado, lo que ha generado una migración clara hacia equipos con mejores capacidades”, dijo la organización The CIU.

Explicó que durante la primera década del smartphone, la gama baja dominó el mercado mexicano debido a su precio accesible.

Sin embargo, hoy este segmento definido por dispositivos de hasta 3 mil pesos representan solo 15% del total, una marcada caída frente a años en los que llegó a superar 60% de adopción.

Esta reducción obedece a una razón estructural: sus capacidades de hardware ya no cumplen con las expectativas mínimas del usuario promedio, que exige mayor memoria, mejores cámaras, baterías más capaces y un rendimiento superior para aplicaciones intensivas.

Por su parte, la gama media se mantiene como el segmento predominante con 67.9%, aunque con una ligera baja anual.

Este comportamiento confirma su relevancia: sigue siendo la alternativa más costo-asequible para usuarios que buscan equilibrio entre precio y desempeño.

Al respecto, variables como procesador, memoria y calidad fotográfica comienzan a ganar mayor peso en la decisión de compra.

Para The CIU el cambio más relevante del mercado es el extraordinario ascenso de la gama alta.

En 2025, los equipos con precio superior a 10 mil pesos alcanzaron 17.1% del total de smartphones, un crecimiento de 3.4 puntos porcentuales en un solo año y casi el doble de lo registrado dos años atrás.

Por primera vez, la proporción de dispositivos de gama alta supera a la de gama baja, marcando un hito en la evolución tecnológica del país.

Esta expansión definitivamente no se explica por la expansión del poder adquisitivo, sino por el creciente interés por capacidades avanzadas del dispositivo: mejor rendimiento, cámaras profesionales, modelos plegables, mayor memoria, mejor batería y la integración progresiva de Inteligencia Artificial (IA) como elemento central de diferenciación.

El usuario mexicano está dispuesto a invertir más cuando identifica beneficios tangibles en su vida digital.

Para The CIU la preferencia creciente por dispositivos de mayor valor sugiere que el mercado mexicano seguirá avanzando hacia una sofisticación tecnológica mayor, impulsada por el uso intensivo de servicios digitales.

 

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