La propuesta para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas ha entrado en una fase decisiva de discusión legislativa, revelando un esquema de implementación gradual y nuevas regulaciones para el trabajo extraordinario.
El plan busca evitar un impacto abrupto en el sector productivo al establecer que la disminución comenzará en 2027, con un recorte de dos horas anuales, para alcanzar la meta de las 40 horas semanales en el año 2030.
El documento, presentado por el secretario de Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Bolaños, e subraya que esta reforma forma parte de la agenda prioritaria del gobierno federal y tiene como eje central “devolver tiempo de vida a las personas trabajadoras”.
Horas extra: voluntarias y con nuevas reglas
Uno de los aspectos que mayor inquietud ha generado entre el empresariado y los legisladores es el uso de las horas extra.
La iniciativa busca mitigar esta preocupación al establecer que el trabajo extraordinario será voluntario, supeditado exclusivamente a la decisión del empleado.
El esquema mantiene el límite máximo de hasta 12 horas extraordinarias semanales, pero introduce condiciones más estrictas para su realización y pago:
- Límites diarios y semanales: Las horas extraordinarias no podrán rebasar 4 horas diarias ni realizarse por más de 4 días a la semana.
- Pago duplicado: Se ratifica que “el pago de cada hora extra será al doble del salario correspondiente a la hora ordinaria”.
- Prohibición para menores: Se establece una prohibición absoluta para que “las personas menores de edad… realicen horas extraordinarias bajo ninguna circunstancia”.
El titular de la STPS precisó que estas medidas buscan ofrecer claridad y transparencia, y recalcó que las empresas deberán “llevar registros detallados de las horas ordinarias y extraordinarias realizadas, con el fin de permitir verificación laboral y evitar abusos”.
Enfoque en el bienestar integral
La justificación de la autoridad laboral para impulsar esta reforma trasciende lo puramente económico y se enfoca en el bienestar integral del trabajador.
La reducción de la jornada tiene como meta, además de “devolver tiempo de vida”, mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal.
El secretario Bolaños señaló que la iniciativa busca avanzar hacia un modelo de bienestar más profundo, el cual describió como “material y espiritual”.
La implementación progresiva a lo largo de seis años (2025-2030) busca dar el margen necesario para que las empresas ajusten sus procesos productivos y estructuras de personal, mientras que el control estricto de las horas extra busca proteger los derechos del trabajador en esta nueva configuración del tiempo laboral.
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