La inclusión financiera de las juventudes mexicanas enfrenta una compleja barrera compuesta por factores que van más allá de la mera disponibilidad de productos bancarios.
Un estudio conjunto de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Alianza para la Inclusión Financiera (AFI) identificó que la desconfianza hacia el sistema formal, un bajo nivel de educación financiera, arraigadas normas sociales de género y diversos sesgos cognitivos son los principales obstáculos que impiden la plena participación de este segmento en el sistema.
El informe, titulado Cambiando hábitos para mejorar vidas: Lecciones de un programa conductual para impulsar la inclusión financiera de jóvenes en México, subraya que las decisiones financieras no son puramente racionales, lo que obliga a las instituciones a cambiar su enfoque para lograr resultados duraderos.
Otros obstáculos
El estudio enfatiza cómo los sesgos cognitivos dictan “comportamientos financieros no saludables”. Entre los más comunes en los jóvenes mexicanos se encuentran la falta de autocontrol y la preferencia por el presente, un fenómeno que prioriza la “satisfacción inmediata sobre los beneficios a largo plazo”.
También hay sesgos que se traducen en “la ausencia de un registro formal de gastos e ingresos, y la incapacidad de establecer metas claras con estrategias definidas para alcanzarlas”.
Adicionalmente, se identificó la limitación impuesta por las normas sociales de género que asignan roles económicos fijos: a los hombres como proveedores y a las mujeres como cuidadoras.
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