Millones de mexicanos aprovechan el atractivo recurso de los “meses sin intereses” del Buen Fin. Sin embargo, detrás de estas promociones se esconde un riesgo silencioso: el sobreendeudamiento que se prolonga mucho después de terminada la temporada de descuentos.

La edición del año pasado generó ventas por 173 mil millones de pesos, lo que representó un incremento de 15.5% respecto a 2023, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

Pese a este dinamismo comercial, una parte significativa de esas compras se transformó en una deuda extendida, una tendencia que podría repetirse este año.

David García, CEO de Digitt, una fintech mexicana, subraya que la falta de planeación es la causa principal de este problema.

“Las promociones pueden parecer una oportunidad, pero muchas personas no calculan su capacidad de pago antes de usar su tarjeta”, explica.

El experto detalla que es en enero cuando los consumidores enfrentan la realidad: “descubren que los meses sin intereses se combinaron con otros compromisos y que sólo pueden cubrir el mínimo. A partir de ahí, el crédito deja de ser una herramienta y se convierte en una deuda que crece sola”.

El costo de pagar el mínimo

Uno de los errores financieros más comunes que disparan el endeudamiento es optar por pagar sólo el monto mínimo requerido en las tarjetas de crédito.

Al elegir esta opción, los intereses se calculan y acumulan sobre el saldo pendiente, lo que provoca que una compra inicial de 1,000 pesos pueda duplicar su costo final.

Las cifras del Banco de México (Banxico) confirman la magnitud del problema: el 42.1% de los tarjetahabientes son catalogados como “no-totaleros”, es decir, son consumidores que pagan intereses por el uso de su crédito.

García advierte que, en México, la situación se agrava por la acumulación de gastos: “es común que los gastos del Buen Fin se acumulen con los de Navidad y fin de año, lo que provoca que más del 30% del ingreso mensual de las familias se destine al pago de deudas”.

Recuperar el control financiero

Para aquellos que ya sienten la presión del pago mínimo o planifican compras en la próxima temporada, Digitt recomienda una estrategia de acción inmediata para retomar el control de las finanzas personales:

  • Realizar un diagnóstico claro: Sumar todas las obligaciones financieras (tarjetas, préstamos y pagos diferidos) y verificar que el total no rebase el 30% del ingreso mensual. Un porcentaje superior indica un sobreendeudamiento que requiere ajustes.

  • Pagar siempre más del mínimo: El pago mínimo no reduce significativamente el capital y solo alimenta la acumulación de intereses. La fintech sugiere realizar abonos adicionales antes de la fecha de corte, lo que disminuye el saldo promedio diario, la base para el cálculo de intereses, y ahorra dinero a largo plazo.

  • Evitar más deuda: Es crucial evitar usar más las tarjetas de crédito o adquirir nuevos financiamientos mientras se trabaja para estabilizar las cuentas. Cada nueva compra con saldo pendiente agrava el problema y prolonga la recuperación.

  • Consolidar y refinanciar: Para quienes se encuentran atrapados en el ciclo del pago mínimo, opciones como refinanciar las deudas con una tasa de interés más baja, una sola fecha de pago fija y sin comisiones ocultas pueden transformar una “deuda interminable” en un camino claro hacia la libertad financiera.

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