La inflación en México mostró un respiro en junio al desacelerar su ritmo por primera vez en cuatro meses, ubicándose en un 4.32% anual.
Este dato, si bien representa una disminución, aún se mantiene por encima del rango de tolerancia del Banco de México (Banxico), fijado en 3.0% +/- un punto porcentual, marcando el segundo mes consecutivo fuera de dicho umbral.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el índice de precios subyacente, considerado un indicador clave de la trayectoria inflacionaria a mediano y largo plazo, se situó en un 4.32% anual.
Por su parte, el índice de precios no subyacente, que agrupa productos con precios más volátiles y tarifas gubernamentales, registró un crecimiento del 4.33% anual.
Productos agrícolas impulsan la desaceleración
La moderación de la inflación en junio fue impulsada principalmente por la significativa disminución en los precios de algunos productos agrícolas.
Entre los genéricos que más contribuyeron a esta desaceleración destacan la papaya, con un decremento mensual del 14.00%; el chile serrano, que vio una reducción del 15.30%; y la calabacita, cuyo precio se abarató un 9.95 por ciento.
Pronóstico para la segunda mitad del año
Arturo Vieyra, economista en jefe de Grupo Coppel, proyecta una pronta reducción de la inflación general.
Según sus estimaciones, la inflación en servicios, cuyo incremento fue considerado temporal, retomará su tendencia gradual a la baja. Además, la alta base de comparación de los precios agrícolas favorecerá su desaceleración a partir de julio.
“Estimamos menor inflación general durante la segunda mitad del año en un rango de 3.5% a 4.0% anual”, señaló Vieyra.
Este escenario de menor inflación se sustenta, según el economista, en el actual contexto de debilidad de la demanda interna, la mayor fortaleza del tipo de cambio, la alta base de comparación anual y la contención de los precios de la energía.
“Ello favorece que Banxico continúe recortando la tasa de fondeo, la cual estimamos en 7.50% para diciembre”, concluyó Vieyra, anticipando así posibles movimientos a la baja en la política monetaria del banco central.
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