Las tarjetas de crédito adicionales se han consolidado como una herramienta financiera útil para extender el acceso a una línea de crédito principal a familiares directos.

Sin embargo, su conveniencia viene acompañada de una estricta responsabilidad para el titular de la cuenta, según expertos en educación financiera.

Una tarjeta de crédito adicional es, en esencia, un nuevo plástico que comparte la línea de crédito y los beneficios de la tarjeta principal.

Aunque puede ser otorgada a cualquier persona mayor de 18 años, la recomendación general es conceder este beneficio a cónyuges o hijos mayores de edad, buscando un uso más controlado y dirigido.

Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex, enfatiza un punto crucial: “Al ser una extensión de tu propia línea de crédito, el responsable de su uso, y sobre todo de los pagos, eres tú, el titular de la cuenta”.

Esta aclaración es fundamental, ya que cualquier gasto realizado con el plástico adicional recae directamente sobre el historial y la obligación de pago del titular.

El principal atractivo de estas extensiones radica en el respaldo que ofrecen. “Probablemente el beneficio principal de un plástico adicional es el respaldo que le das a tus seres más queridos sin que tengas que estar presente”, señala Ordaz.

Esto significa que, en situaciones de emergencia o incluso para cubrir gastos personales, los beneficiarios pueden hacer uso de la línea de crédito aun cuando el titular no esté físicamente presente.

 

Evita sorpresas

A pesar de sus ventajas, Ordaz advierte sobre la importancia de la moderación y el control. Recomienda no tener “demasiadas extensiones para mantener las finanzas todo bajo control”, ya que cada plástico adicional podría generar comisiones extra.

Para una gestión efectiva, el experto sugiere un seguimiento detallado de todas las compras, tanto las propias como las realizadas con las tarjetas adicionales.

Para ello, herramientas como los estados de cuenta y, especialmente, las aplicaciones bancarias son aliadas indispensables.

“No olvides activar las notificaciones para cada compra que realices”, aconseja Ordaz, permitiendo un monitoreo en tiempo real.

Una medida de control fundamental es la asignación de límites de crédito específicos para cada tarjeta adicional, ajustados a las necesidades de los usuarios.

“Si no estableces este tope, el usuario del plástico adicional tendrá completo acceso a tu línea de crédito”, subraya Ordaz, destacando el riesgo de un gasto desmedido si no se establecen estas barreras.

Finalmente, cuando una extensión ya no sea necesaria, es crucial cancelarla directamente con el banco para prevenir posibles usos indebidos o la acumulación de comisiones adicionales.

Es importante recordar que las tarjetas adicionales no contribuyen a generar historial crediticio para las personas que las poseen; únicamente abonan al historial del titular.

Mantienen la misma tasa de interés, fecha de corte y fecha límite de pago que la cuenta principal. “El saldo de éstas se suma al saldo del titular para calcular el pago para no generar intereses.

Recuerda que, de usar el ciclo de crédito a tu favor, tendrás hasta 50 días de financiamiento gratuito”, concluye Juan Luis Ordaz, enfatizando la importancia de un uso inteligente del crédito.

 

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