A pesar del imparable avance de la digitalización en los servicios financieros, el efectivo se mantiene como el medio de pago predilecto para los consumidores en México.

La reciente Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN 2024) revela una tendencia clara: mientras las transferencias electrónicas ganan terreno, la preferencia por el dinero en efectivo no sólo se mantiene sólida, sino que incluso registró un ligero incremento en los últimos años.

Según los datos de la ENAFIN 2024, el efectivo fue el principal método de pago utilizado por el 80% de los clientes en 2023, superando el 79% registrado en 2020. Este dato resalta la arraigada costumbre del uso de billetes y monedas en las transacciones diarias de los mexicanos.

En contraste, las transferencias electrónicas han mostrado un crecimiento notable, ubicándose ya casi a la par del efectivo.

Alcanzaron un 78% de participación en 2023, lo que representa un aumento significativo de seis puntos porcentuales desde el 72% observado en 2020. Esto sugiere una creciente comodidad y acceso a las plataformas digitales de pago.

Las tarjetas de débito y crédito también consolidan su posición, siendo utilizadas por el 54% de los clientes. Esto implica un incremento de nueve puntos porcentuales en comparación con el 45% registrado en 2020.

Sin embargo, otros métodos de pago no han tenido el mismo éxito. Los cheques continúan su marcada trayectoria descendente, con solo un 38% de uso en 2023, una baja considerable desde el 47% en 2020.

Por su parte, la adopción de los códigos QR, como CoDi, sigue siendo lenta. La ENAFIN 2024 indica que únicamente el 7% de los clientes los utilizó como medio de pago en 2023, apenas un punto porcentual más que en 2020 (6%). Los vales de despensa se ubican en el último lugar de preferencia, con solo un 5% de participación.

El panorama actual del consumo en México muestra una clara preferencia por el efectivo, a la vez que una parte importante de la población incorpora cada vez más las transferencias y tarjetas.

El desafío para las instituciones financieras y los negocios sigue siendo cómo impulsar la adopción de métodos de pago más modernos sin dejar de atender la arraigada costumbre del efectivo.

 

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